El respirar es algo que hacemos inconscientemente, desde nuestro nacimiento y durante toda nuestra vida, estamos dedicados día y noche a respirar. Es algo tan básico para nuestra vida, que no es raro que lo hagamos sin pensar, solo cuando nos falta el aire es cuando recapacitamos y damos gracias por tener aire limpio y puro para nuestro organismo.
Cuando respiramos superficialmente, entra poca cantidad de oxigeno a nuestro cuerpo, quedamos en un estado de supervivencia mínima, y genera estrés. El aire entra solo en las partes altas de los pulmones y el cuerpo esta tenso. Con el paso del tiempo, esta respiración se hace un hábito, y el mismo hábito refuerza el estado de estrés de nuestro organismo. Poco a poco vamos perdiendo nuestra energía vital.
Entonces, qué es la respiración abdominal ? No se trata de inyectar aire al estomago, ni nada por el estilo, se trata de respirar la cantidad de aire necesaria para llenar nuestros pulmones a partir de bajar nuestro diafragma, creando un vacio en nuestros pulmones y comenzar a llenarlos de oxigeno, después se llenan los pulmones medios y después la parte superior. Para verificar que estamos respirando correctamente, basta con poner nuestra mano debajo de nuestras costillas, ligeramente sobre nuestro estómago y debemos apreciar con la inspiración como se mueve la mano ligeramente.
Si no estamos acostumbrados a respirar abundantemente , debemos ir haciéndolo gradualmente, a nuestro paso y sin presionarnos, ya que un exceso de oxigeno en nuestro organismo puede generarnos una hiperventilación (seguro han visto alguna película donde alguien hiperventilado comienza a inhalar usando una bolsa de papel, para cortar el exceso de oxigeno), suena paradójico, pero si no estamos acostumbrados a tanto oxigeno, tenemos que avanzar gradualmente. Pueden ir haciendo algunas respiraciones abdominales, y después respirar como siempre lo hacen, mientras avanzan y pueden crear el hábito de la respiración abdominal.
Con la respiración abdominal, primeramente vamos a eliminar el estrés que genera la respiración superficial. El solo hecho de reducir o eliminar el estrés nos fortalece el sistema inmunológico, haciéndonos más fuertes ante las enfermedades.
Utilizando mas oxigeno en la respiración, genera también una claridad de mente mientras realiza este tipo de respiración.
Al mover el área central del plexo solar (bajando el diafragma), se fortalece esta zona que está ligada a las emociones, y gobierna al estomago, hígado, páncreas y glándulas suprarrenales, que son criticas durante la respuesta al estrés.
Con este tipo de respiración detenemos el avance de enfermedades como ulceras, trastornos digestivos y problemas intestinales.
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