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Los niños reconocen lo beneficioso del pensamiento positivo - Doctor Sonrisal


Un nuevo estudio da cuenta en forma científica de lo que muchas veces denominamos la "sabiduría de los niños", y es que son capaces de identificar el pensamiento positivo, y el hecho de que los hará más felices.
Los autores agregan además que ‘nuestros datos demuestran que los progenitores son clave para que los niños aprendan a usar el pensamiento positivo para sentirse mejor ante situaciones difíciles’.


La investigación fue realizada en forma conjunta por científicos de las Universidades de Jacksonville y de California (Estados Unidos).
Con tan sólo cinco años se dan cuenta de que las personas con pensamiento positivo se sienten mejor que aquellas con ideas más negativas y, según van creciendo, entre los cinco y los 10 años, aumenta su conciencia sobre cómo las reflexiones internas pueden modificar las emociones incluso ante circunstancias objetivamente negativas.

El nivel de esperanza y optimismo de los padres es clave en que los hijos lo desarrollen y comprendan. ‘Especialmente entre los cinco y los 12 años, los padres tenemos mucha capacidad para influirles y ellos tienen una enorme facilidad para adaptarse. Podemos ayudarles a ser más felices a pesar de las experiencias difíciles que les toque vivir’, explican.
Así que mamás y papás: a mejorar sus propias visiones del mundo, que en ello va buena parte de la futura felicidad de los hijos.
http://cl.globedia.com/ninos-reconocen-beneficioso-pensamiento-positivo 

Buen humor en familia, es una potente formación de futuro - Doctor Sonrisal


Existe un dicho que afirma que "los hijos son la alegría del hogar". Y, sin embargo, todos los que tienen hijos pequeños -y no tan pequeños- han experimentado la tensión continua que supone el
esfuerzo por educar bien a los hijos.
Puede que estemos tan centrados en ayudarles a portarse correctamente, a adquirir buenos hábitos que nos olvidemos que también necesitan bromear y reír.., a carcajada limpia.

Efectivamente, nuestros hijos necesitan autoridad y disciplina, pero la infancia también necesita un tiempo para reírse. Casi puede decirse que nuestros hijos se encuentran en la edad de la risa: fácil,
espontánea, continua, por naderías... feliz.
Se encuentran en el período sensitivo para hacer del buen humor una forma de ser, una postura ante la vida. Fomentárselo les ayudará a contar con recursos para superar problemas y disgustos.
Nuestros hijos han de ser capaces de enfrentarse a las dificultades de la vida, pero también han de ser capaces de recordar su infancia como una época feliz, unos años de risas continuas (junto a nuestra exigencia, que también es igual de necesaria). Y, para ello, hay que aprender a reírse en familia.

Hogares poco risueños
Los hijos necesitan un ambiente en el que, habitualmente, se esté de buen humor. Y, cuando no es así, ese hogar va cayendo poco a poco en un sopor parecido a la tristeza, que nunca es productiva ni
libera en nada de los problemas.

Probablemente, no existan ya las severas familias decimonónicas que aparecen en las novelas de Charles Dickens, en las que las risas estaban prohibidas y se consideraban como algo casi profano.
Sin embargo, sí podremos reconocernos más en aquellos padres que llegan cansados de trabajar y que lo único que les apetece es ver el partido de la televisión, leer el periódico o limpiar la pipa.
O aquellos padres, quizá ya por encima de la cuarentena, que piensan que lo de jugar y reír son los hijos ya ha pasado para ellos. O aquellos padres, buenos, tranquilos, nada gruñones... pero serios
habitualmente que no suelen sonreír.

Divertirse
Pero para ganarse el afecto de los hijos es necesario que nosotros colguemos los problemas en el perchero, al entrar a casa.
Y lo mismo que nos proponemos besar a nuestra mujer o marido al llegar, también nos decidamos a sonreír.
Estar de buen humor no cuesta tanto y, además, es mucho más gratificante. Hay que esforzarse por sonreír, aunque a veces se haga difícil. Así acabará por enraizarse en el carácter un sólido sentido del
humor.

En definitiva, los hijos aman a aquellos que tienen tiempo no sólo para enseñarles, sino para divertirse con ellos. Por lo tanto, podemos buscar las mil y una ocasiones que presta la vida normal para convertirlas en carcajadas, es decir, para reírnos con nuestros
hijos.


Cómo reir
Cuando nuestros hijos eran más pequeños, incluso ya de bebés, nosotros les enseñamos a reír al hacerles caricias, cosquillas, masajes y cucamonas... Pues nosotros somos los mismos y ellos también, y quizá ahora, con ocho o diez años, les sigan haciendo gracia esa mueca vuestra especial (cada uno tiene la suya), o
veros despeinados.

Es el momento de continuar riéndose en familia, con más frecuencia y con las más simples "tonterías": ante las preguntas impertinentes o ingenuas de los pequeños, ante el desastroso resultado de un pastel casero preparado por ellos, en los viajes jugando a "el novio de Martita se parecerá al hombre que conduce el próximo coche"... Ver a sus padres riendo habitualmente -y serios y preocupados cuando haga falta, aunque sin perder la serenidad- les ayudará a adquirir las bases de una personalidad segura.

Humoristas profesionales
Los hijos son unos excelentes humoristas y tienen siempre muchas ganas de reír. Podemos aprovecharnos de esta característica continuamente. Una situación tirante, puede solucionarse con un gesto del padre simulando la terquedad del hijo o una frase maliciosa
de la madre.
Muchas veces un rasgo de humor servirá para salvaguardar el tesoro de la autoridad al no tener que ejercerla. El humor sirve para relajar un ambiente tenso y pone aceite lubricante al engranaje de la
autoridad.

No pensemos que debemos ser muy ocurrentes y graciosos, o que nos pasemos todo el día contándonos chistes. Pero buscar, de vez en cuando, frases amables y divertidas, comparaciones precisas y oportunas, y hasta tratar de imitar sus actitudes, puede servirnos
para que ellos comprueben lo desfasado y hasta ridículo de muchos de sus comportamientos.

Por otro lado, tampoco puede acomplejarnos la realidad de nuestra carencia de dotes interpretativas y agudeza mental para contar chistes, o acertar con un gesto o frase. Actuamos ante un público predispuesto a favor.

Con confianza
El ambiente risueño es propicio a la confianza y a la confidencia. Quizá así podamos entrar en intimidades que de otra forma nos serían vedadas. Además, el humorismo nos permite siempre una salida airosa en nuestras reprimendas o castigos: el humor es un signo visible de cariño, que se trasluce en el deseo de
hacer llegar suavemente un mensaje.
Porque la alegría y el optimismo de nuestro hogar deben asentarse en el amor.

En resumen....
Siempre hay "momentos tontos" a lo largo del día (viajes, colas en la tienda) que puedes aprovechar para hacer reír los hijos, recordando anécdotas divertidas, contando algún chiste, diciendo alguna
frase ocurrente...

Sorprende a tus hijos con "locuras": actúa como Romeo y Julieta con tu mujer o marido, pon voces raras imitando a ciertos personajes o gasta alguna broma en la cena.

No hace falta gastarse dinero para divertirse; podeis pedir prestada una tienda de campaña o iros a acampar al monte; o pelearos con globos de agua en verano.

El humor y el optimismo son factores formidables para avivar la inteligencia. Propón a tus hijos que organicen ellos una salida familiar, o una tarde especial... pero estate también dispuesto a aguantar de todo con sonrisa y buen humor.

Puede ocurrir que los chistes que cuenten los hijos no te hagan gracia. Al menos, puedes intentar escucharlos y reírte para que poco a poco vayan aprendiendo a soltarse. Es un buen medio para que se acostumbren a hablar en público.

Hay que enseñarles a disfrutar de las cosas sencillas y cotidianas presentes en la vida. Hacer de un simple paseo dominical toda una aventura, disfrutar de la conversación o de una cena... Para todo ello, hay que pasarlo bien en familia.

También hay que dejarles claro que la vida no es sólo reírse a todas horas; hay situaciones (visitas, momentos de descanso) en las que hay que saber comportarse, lo mismo que hay conversaciones serias (por ejemplo, sobre los estudios).

Realiza, de vez en cuando, una "supernoche familiar": podéis juntaros en la sala de estar contando historias, chistes, comiendo palomitas... Será muy divertido. Los más atrevidos pueden, incluso, acabar durmiendo allí en colchones o en sacos de dormir.
Los hijos necesitan un ambiente en el que, habitualmente, se esté de buen humor. Y, cuando no es así, ese hogar va cayendo poco a poco en un sopor parecido a la tristeza, que nunca es productiva ni libera en nada de los problemas.
Por: Ricardo Regidor
Fuente: Edufam.
http://www.aciprensa.com/Familia/buenhumor.
                   

Enseñanza según John Baines - Doctor Sonrisal - Reflexiones



"Jamás se debe recurrir al autoritarismo para imponerse sobre los hijos, sino que es necesario explicar las razones o motivos por lo que se hace una cosa u otra, en forma coherente y sin contradicciones"
                                              John Baines - Seudónimo de Darío Salas Sommer. Filósofo Chileno


La importancia de la actividad física para nuestros hijos - Doctor Sonrisal


¿Quién no se acuerda haber jugado a las escondidillas, al bote pateado o pasar por el vecino para ir a andar en bici?
Ahora estos juegos están a punto de extinguirse,  nuestros niños ya no salen a jugar a la calle por el estilo de vida actual y la inseguridad por la que estamos viviendo en algunas zonas del país. Sin embargo, como padres debemos saber que el sedentarismo y una alimentación inadecuada pueden ser factores de riesgo para la salud.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la actividad física como “cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos que exija gasto de energía,” como caminar, bailar, correr, andar en bici, entre otras.
La actividad física ayuda a nuestros hijos a crecer y desarrollarse, además de mejorar su autoestima y confianza. La actividad física puede hacerse de manera individual enseñando al niño a tener disciplina y de manera grupal fomentando en nuestros hijos el trabajo en equipo.
No importa cuál sea la actividad física que hagan nuestros hijos,  en lo que nos debemos centrar como padres, es en apoyarlos y motivarlos. Compartir ese momento con ellos, ya sea acompañándolos al parque a correr, a andar en bici o patinar, o simplemente bailar en la casa. Además de incentivarlos a moverse, fortalecemos nuestros vínculos de padre-hijo.
No debemos olvidar que toda actividad física va acompañada de una buena nutrición, por eso debemos de brindarles a nuestros hijos un desayuno completo.
¡Comparte con tus hijos!
http://www.laaventuradelcrecimiento.com.mx/Deportes


La Escuela de la Alegría, educar para la Vida - Doctor Sonrisal

Educar los Sentimientos, educar para la Paz, educar para la VIDA. ¿Realmente educamos a nuestros hijos, a nuestros alumnos, en todo aquello que podría ayudarles a caminar en tantos y tantos campos; que su desarrollo emocional, sentimental, humanitario, intelectual, creativo, emprendedor, solidario, ... conlleva?


 Para la construcción de un nuevo mundo, que será SU mundo no podemos seguir considerando que aquello que más precisan son CONTENIDOS o simple información... Hay mucho más, ¡muchísimo!


http://www.laescueladelaalegria.org/

EL SENTIDO DEL HUMOR AYUDA A CONSTRUIR UN MATRIMONIO FELIZ - Doctor Sonrisal - Red Latinoamericana Saludable


Cada día la realidad que nos toca vivir es mas problemática, las tragedias y eventos violentos son de mas rápido acceso en la red y en cuanto a nuestro entorno cercano estrés, preocupaciones, crisis financiera y una vida mas agitada es el pan de todos los días.
Sin embargo y afortunadamente, nosotros los seres humanos nos diferenciamos del reino vegetal y animal, por que tenemos la capacidad de sonreír, y es en esta característica fundamental nuestro mejor aliado para enfrentarnos con el diario vivir. 

Tenemos que desarrollar la capacidad de adoptar posiciones positivas y optimistas, debemos aprender a enfrentar diversos temporales que suponen desafíos en nuestra vida privada, profesional y social; es a través del buen humor una excelente alternativa para sobre llevar las cosas de una manera mas placentera.
Nuestro matrimonio feliz es fresco cada día, por el sentido del humor que nos acompaña, cuando nos encontramos con otras parejas amigas, nos gusta reír a carcajadas por temas triviales, nos relaja y permite que las cosas se vean mejor.
Tratamos en lo posible de encontrar el lado jocoso de la vida y una sonrisa nos acompaña a todas partes.
Con mis hijos nos reímos de cosas tan simples como quien es el bonito y quien es el feo.
JAJAJA… que rico es reír.
Cuando fue la ultima vez que se rieron a carcajada con su pareja, inténtalo hoy por algo mas de dos minutos y luego traten de describir el sentimientos que los acompaño por ese instante. Estos son los momentos que construye un matrimonio feliz.

La familia y el buen humor (II) - Doctor Sonrisal - Red Saludable





Los hijos son unos excelentes humoristas y tienen siempre muchas ganas de reír. Podemos aprovecharnos de esta característica continuamente. Una situación tirante, puede solucionarse con un gesto del padre simulando la terquedad del hijo o una frase maliciosa de la madre.

Muchas veces un rasgo de humor servirá para salvaguardar el tesoro de la autoridad al no tener que ejercerla. El humor sirve para relajar un ambiente tenso y pone aceite lubricante al engranaje de la
autoridad.

No pensemos que debemos ser muy ocurrentes y graciosos, o que nos pasemos todo el día contándonos chistes. Pero buscar, de vez en cuando, frases amables y divertidas, comparaciones precisas y oportunas, y hasta tratar de imitar sus actitudes, puede servirnos para que ellos comprueben lo desfasado y hasta ridículo de muchos de sus comportamientos.

El ambiente risueño es propicio a la confianza y a la confidencia. Quizá así podamos entrar en intimidades que de otra forma nos serían vedadas. Además, el humorismo nos permite siempre una salida airosa en nuestras reprimendas o castigos: el humor es un signo visible de cariño, que se trasluce en el deseo de hacer llegar suavemente un mensaje.

En resumen....

Siempre hay "momentos tontos" a lo largo del día (viajes, colas en la tienda) que puedes aprovechar para hacer reír los hijos, recordando anécdotas divertidas, contando algún chiste, diciendo alguna
frase ocurrente...

Hay que enseñarles a disfrutar de las cosas sencillas y cotidianas presentes en la vida. Hacer de un simple paseo dominical toda una aventura, disfrutar de la conversación o de una cena... Para todo ello, hay que pasarlo bien en familia.





También hay que dejarles claro que la vida no es sólo reírse a todas horas; hay situaciones (visitas, momentos de descanso) en las que hay que saber comportarse, lo mismo que hay conversaciones serias (por ejemplo, sobre los estudios).

Por: Ricardo Regidor

http://www.mujer.com/comunicacion-y-relaciones-familiares/


La familia y el buen humor - Doctor Sonrisal - Red Saludable


Existe un dicho que afirma que "los hijos son la alegría del hogar". Y, sin embargo, todos los que tienen hijos pequeños -y no tan pequeños- han experimentado la tensión continua que supone el esfuerzo por educar bien a los hijos.

Puede que estemos tan centrados en ayudarles a portarse correctamente, a adquirir buenos hábitos que nos olvidemos que también necesitan bromear y reír.., a carcajada limpia.

Efectivamente, nuestros hijos necesitan autoridad y disciplina, pero la infancia también necesita un tiempo para reírse. Casi puede decirse que nuestros hijos se encuentran en la edad de la risa: fácil, espontánea, continua, por naderías... feliz.

Se encuentran en el período sensitivo para hacer del buen humor una forma de ser, una postura ante la vida. Fomentárselo les ayudará a contar con recursos para superar problemas y disgustos.

Nuestros hijos han de ser capaces de enfrentarse a las dificultades de la vida, pero también han de ser capaces de recordar su infancia como una época feliz, unos años de risas continuas (junto a nuestra exigencia, que también es igual de necesaria). Y, para ello, hay que aprender a reírse en familia.

Los hijos necesitan un ambiente en el que, habitualmente, se esté de buen humor. Y, cuando no es así, ese hogar va cayendo poco a poco en un sopor parecido a la tristeza, que nunca es productiva ni libera en nada de los problemas.

Para ganarse el afecto de los hijos es necesario que nosotros colguemos los problemas en el perchero, al entrar a casa. Y lo mismo que nos proponemos besar a nuestra mujer o marido al llegar, también nos decidamos a sonreír.

Estar de buen humor no cuesta tanto y, además, es mucho más gratificante. Hay que esforzarse por sonreír, aunque a veces se haga difícil. Así acabará por enraizarse en el carácter un sólido sentido del humor.

En definitiva, los hijos aman a aquellos que tienen tiempo no sólo para enseñarles, sino para divertirse con ellos. Por lo tanto, podemos buscar las mil y una ocasiones que presta la vida normal para convertirlas en carcajadas, es decir, para reírnos con nuestros hijos.