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Plumas y cosquillas antiestrés - Doctor Sonrisal


A la hora de encontrar métodos naturales y divertidas de combatir el estrés; está demostrado que con creatividad y humor se puede lograr.
Los males de la vida cotidiana, que traen incesantes complicaciones, provocan momentos de estrés que traen consecuencias en nuestro organismo.
Ahora estas molestias pueden ser subsanadas de una manera muy especial e insólita, ya que se ha creado un centro de spa en donde no se cura con los métodos tradicionales.
Este centro de relajación,que está ubicado en España,  es el primero que está especializado en esta materia. Sus trabajadores utilizan técnicas que permiten, según dicen, lograr profundos estados de tranquilidad.
  • En este centro se busca innovación y sobre todo, felicidad y relax en las personas que deciden ir por lo que sus metodologías de relajación están adaptadas a la creatividad y la alegría.
Si bien hoy en día el estado de relajación es de las últimas palabras que uno asociaría con las cosquillas, este spa utiliza este método como tarea principal para quitar el estrés de la vida cotidiana.
En vez de agitar los dedos en las axilas o en las plantas de los pies de los clientes, los terapeutas  pasan de forma delicada sus dedos o hasta suaves plumas en zonas sensibles y ajustan la presión según la ‘cosquillosidad’ del cliente.
Este innovadora idea surgió de una relacionista pública que adora las cosquillas. Según relató, su padre le hacía unas suaves cosquillas mientras ella se dormía y el recuerdo de esa grata sensación la instó a profundizar en el tema.

Estudios han revelado que la gente que más se ríe es la que mayormente elimina tensiones que la afectan por lo que este negocio no está equivocado. Habrá que ver quien está dispuesto a relajarse al movimiento del cosquilleo.


Educar riendo - Doctor Sonrisal - Buen Humor contribuye a crecer felices


Educar riendo


La risa y el buen humor es una de las cosas más bonitas y beneficiosas que podemos hacer para con los más chicos. Educarlos, por supuesto. Pero hacerlo desde la risa, las carcajadas, el buen humor y el compañerismo.
Cuando los niños son bebés hacerlos reír, robarles una sonrisa, es más sencillo. Basta con hacer alguna payasada para que ellos la liberen. Sin embargo, cuando comienzan a crecer la situación se vuelve un poco más difícil. Pero no solo porque quizás sean más exigentes en los medios para llegar a la sonrisa, sino también porque muchas veces los adultos nos centramos tanto en el papel de educarlos que nos ponemos muy exigentes con nosotros mismos y con ellos, olvidándonos de la risa y el buen humor.
Ese es un gran error. No es necesario renunciar a las risas para educar correctamente a un niño. Ambas tareas pueden ser totalmente compatibles.

Ya de por sí la risa es una expresión que otorga muchos beneficios: expresa alegría; activa la producción de endorfinas, transmisores químicos que aportan al cerebro alivio y bienestar; libera tensiones; aumenta la captación de oxígeno; crea un ambiente positivo y cordial; y nos ayuda a poner los problemas en perspectiva. Pero si además logramos incorporar esta expresión de manera corriente en nuestra vida cotidiana y en nuestra relación con nuestros hijos u otros niños veremos que también generará muchos beneficios en su educación
El buen sentido del humor es tan necesario en la educación de los niños como la disciplina o la educación de valores. Está demostrado que las relaciones entre padres e hijos que permiten y dedican tiempo a las diversiones, el buen humor y la risa son más sanas, menos tensas y más cordiales.
Debemos ser conscientes de que tanto la alegría como el buen humor también se educan. Veamos algunas actividades que pueden servir para entablar momentos de risa y buen humor entre los padres y sus hijos.
  • Jugar a la guerra de cosquillas.
  • Jugar a la guerra de almohadones.
  • Jugar a las escondidas dentro de casa.
  • Hacer ejercicios físicos juntos.
  • Ver juntos películas cómicas.
  • Contar chistes.
  • Leer juntos tebeos o cómics divertidos.
  • Hacer preguntas absurdas, por ejemplo: ¿alguien quiere un helado de papas?
  • Contar anécdotas de nuestra infancia.
  • Recordar las cosas divertidas que nuestros hijos hacían cuando eran bebés.
Éstas y muchas otras actividades son motivo de diversión dentro de la familia. Enseñar buenos modales, valores positivos y formas de conducta es siempre más sencillo si la relación entre grandes y chicos es descontracturada,  y la risa logra justamente eso.
Bárbara Hirtz
http://www.eliceo.com/educacion/educar-riendo.html